But not a remedy-
If such it prove- it prove too
there was no malady.” —Emily Dickinson
Fui por un fin de semana tutora adoptiva e interina de un gatito de poco más de 7 meses, cuya familia estaba en pleno proceso de mudanza. Tristemente la convivencia terminó por una gripa alérgica que ni los antihistamínicos lograron controlar.
Le gustaba esconderse entre los tambores de la batería, dándole al bombo con su cola, en lugar del baquetón, a ratos, simplemente… paseaba por el filo de mi ventana.

Un viaje express para visitar conocidos y familiares. Algunos, hacía más de 10 años que no había visto.
Me impacta la ciudad de los ángeles, es tan clásica e histórica, como contemporánea y doble moralista. Infestada de iglesias y de hipócritas. Aún así tiene algo, el sabor de su comida, los recuerdos de fines de semana infantiles y sobretodo… de mi abuela.
A cada paso, un detalle único e irrepetible. Cada rincón, en talavera. ¡Cómo les encanta presumir!

Hay algo entre romántico, misterioso y totalmente cliché en el français. Es sin duda mi idioma favorito de escuchar, me encanta… no sé por qué extraña razón, pero siempre me ha emocionado.
A los 9 años aprendí a decir los números del 1 al 10 y solía sentirme tan classy repitiéndolos una y otra vez, que terminaron siendo mi propia lullaby.
Luego de eso, tuve unas tristes y arrítmicas clases en prepa que me dejaron un 0.5% del idioma en mi cabeza, y fuera de eso, no sé más! Recuerdo a la perfección ver anotados los días en el pizarrón, en français y su correspondiente en inglés y por raro que se lea, fue mi lección favorita.
Cuando me puse a pensar qué escribiría aquí y bajo qué título, sólo podía pensar en los días de la semana, así que decidí que postearía documentando este 2012 (por si los mayas no erraron), tal vez no a diario o tal vez más veces por día, pero hey… quién dijo que los días son sólo de 24 horas?
